Con Miguel Hernández

Lo mismo que inventar es comprender
algo que aún no existía
y traducir lo oscuro al lenguaje de la luz,
leer su corazón
fue soñar un idioma sin la palabra usura,
sin miseria, injusticia, desigualdad, prohibido...
sin palabras que fuesen veneno en el agua
y sal en la herida. (...)
Benjamín Prado

viernes, 16 de abril de 2010

Mi cabra Luná

Y puestos a comenzar ¿Por qué no hacerlo con un poema de su primera etapa? Todos sabemos que Miguel fue pastor, pero,¿conocéis el nombre de alguna de sus cabras?
En el poema "A todos los oriolanos", publicado en el semanario El Pueblo de Orihuela, el 2 de febrero de 1931, -un año después de ver publicado en el mismo semanario "Pastoril", que fue el primero- aparece el nombre propio de una de ellas. Aprovechamos para leer este "memorial" en romance, en palabras de Eutimio Martín, estudioso de la obra hernandiana para leer entre líneas el verdadero propósito del poeta, que no es otro que pedir abiertamente a todos los oriolanos, pero especialmente a D. Luis Almarcha, vicario general de Orihuela y director del semanario El Pueblo de Orihuela,que le financien la publicación de su primer libro de poemas, porque, sin duda, es tan mal pastor como buen poeta, como habían reconocido ya sus paisanos.
















Carta completamente abierta



A TODOS LOS ORIOLANOS


Alma de mis oriolanos

¡digo!...oriolanos de mi alma.

A vosotros me dirijo

desde esta carta “arrimada”

que escribo, teniendo por

mesa el lomo de una cabra,

en la milagrosa huerta

mientras cuido la manada,

tras saludaros lo mismo

que hacen todos en las cartas.

Y me dirijo a vosotros

para… para…para…para…

(¡Ay! Perdonadme un momento.

Voy a echarle una pedrada

a la “Luná”, que se ha ido

artera a un bancal de habas,

y el huertano dueño de ellas

me está gritando desgracias.

Bien. Ya la espanté) Prosigo:

¿Os decía…? ¡Ah, sí, sí… ! ¡Calla!

Que me dirijo a vosotros…

(¡Rediós! Otra vez la cabra

Y el huertano que me grita!

Maldita sea la estampa

del animal que no quiere

que diga lo que empezaba.

¡”Luná”…! Ya escapó) Sigamos.

Y me dirijo así para

deciros que pienso hacer

con poesías de las dadas

a la luz y de las que están

sin ver la luz para nada

-que son bastantes- un libro.

¡Un libro, un libro! ¿Os extraña?

Pues que no os extrañe.¡Un libro!

Un bello libro que vaya

ilustrado por Penagos,

por Bartolazzi o Pedraza

y prologado por… ¡vamos!...

por el primero que salga.

¿Qué me decís? ¿Que es locura?

¿Qué veis muy mal que lo haga?

¿Qué no puede ser? ¿Qué es mucha

mi presunción y mi audacia?

¿Qué me lo he creído?...¡Cierto!

¡Me lo he creído! ¡Palabra!

Me he creído ser poeta

de estro tal que en nubes raya

y digno de contender

con Homero, con Petrarca,

con Virgilio, con Boscán,

con Dante y toda la escuadra

de clásicos que palpita

por ab-aeterno en las páginas…

-y a los que yo no conozco

más que de oídas … y gracias.

Me he creído que en mi mente

bullen imágenes claras

cual nuestro azul. -¿Vaya símil!

Me he creído que de mi alma

la nube lechosa y pura

-¡vaya fulgor de metáfora!-

puede dar continua lluvia

de versos de urdimbre mágica.

Me he creído… (Perdonadme,

que otra vez están en las habas

la “Luná” de mis pecados

y ahora no grita, no: rabia

el huertano. “¡Luná!” ¿Toma!

¿Para que otra vez no vayas!)

Os repito: me he creído

que ¡vamos!, que tengo pasta

de poeta. Que yo puedo

subir muy alto… sin alas.

Vosotros sabéis de sobra

lo que valgo. –¡Dios me valga!-

Vosotros habéis leído

los versos que en las preclaras

-adjetivo muy usado,

pero pasa ¿verdad?, pasa

lo mismo que otros más viejos_

revistas de nuestra patria

chica, vengo publicando

con muchas y gruesa faltas

de prosodia y de sintaxis,

de ritmo y de consonancia,

en los que hay imitaciones

harto serviles y bajas,

reminiscencias y plagios

y hasta estrofitas copiadas.

Vosotros tras de leerlos

me habéis dicho: “Pastor, ¡vaya!

eres ya todo un poeta”.

Y así, con toda mi alma

me lo he creído y con toda

ella, quiero imprimir para

la florida primavera

cuando todo ríe y habla

cuando todo sueña y trina

cuando todo brilla y canta,

un libro que me de ánimos

para seguir mi sonata

pastoril y me de gozo

de unos pétalos de fama.

Oriolanos mis paisanos:

-dos hemistiquios que hermanan-

al deciros en mi mal

compuesta y rimada carta

que pienso tejer un libro

con mis rimas poco gayas,

y poco… ¡bien! no es tan solo

para que ninguno yazga

ignorante, Es por… por… por…

(Aguardad que de a la cabra,

que otra vez se fue al habado

bancal y el huertano rabia.

¡”Luná”! ¡”Luná”! ¡Toma, perra!

¡Por volver a las andadas)

Decía que es por… por… por…

porque valdría mucha plata

editar el libro… y yo

no puedo valerlo en nada.

¿Me entendéis?...Que yo me he dicho,

Digo ¡Ah, si me ayudaran

los oriolanos, salvado,

salvado del todo estaba!

¿Me entendéis? ¿No?¡Santo Dios!

Hablaré más a las claras.

Que os pido,¡eso es! Que os pido

una peseta- no falsa –

un duro,¡ lo que queráis!

para poder mis ansias

satisfechas… ¿Me daréis

lo que si no me causara

vergüenza hasta de rodillas

os pidieran mis palabras…?

Confiando en que querréis

tener un artista –en mantas

o mantillas aún, y humilde

y modesto hasta Managua

se despide de vosotros,

anticipándoos las gracias,

este pastor a quien viene

a soltar cuatro guantadas

un huertano porque están

en su sembrado mis cabras.



Publicada en El Pueblo e Orihuela, el 2 de febrero de 1931



Miguel Hernández ya ha publicado bastantes poemas en algunos semanarios locales en su Orihuela natal -Actualidad, El Pueblo de Orihuela, etc., de corte conservador y religioso-gracias al apoyo de sus amigos, Carlos Fenoll y Ramón Sijé entre otros y quiere medrar a costa de lo que sea. Incluso publica en el diario alicantino Día, algo más liberal, donde ya se vislumbra la estrategia estudiada de promoción personal para alcanzar el estatuto de poeta. Habrá de esperar un poco más hasta ver impreso su Perito en lunas. Pero eso será después de su vuelta del primer viaje a Madrid.

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